Friday, May 27, 2022

Margaret




Margaret se parecía más a él que a su madre. A veces la gente se preguntaba como unos padres tan apuestos pudieron tener una hija que no era ni siquiera regularmente hermosa; no era hermosa en absoluto, se decía de vez en cuando. Su boca era ancha; ningún capullo de rosa que solo pudiera abrirse lo suficiente para dejar escapar un "sí" y un "no" y un "no le agradaría, señor". Pero la boca ancha era una suave curva de ricos labios rojos; y la piel, si no blanca y clara, era de una tersura y delicadeza de marfil. La mirada en su rostro era, en general, demasiado digna y reservada para alguien tan joven.
(Elizabeth Gaskell, Norte y Sur)

Rebecca


Isidor Kaufmann, Novia judía




La figura de Rebecca podía compararse con la de las bellezas más orgullosas de Inglaterra, aún siendo juzgada por un conocedor tan sagaz como el príncipe Juan. Su forma era exquisitamente simétrica, y se destacaba con una especie de vestido oriental, que vestía según la moda de las mujeres de su nación. Su turbante de seda amarilla combinaba bien con el tono oscuro de su tez.
(Walter Scott, Ivanhoe)


Tuesday, May 17, 2022

Eulalia



La duda y la pena 
no me invaden jamás,
porque su alma me entrega 
suspiro por suspiro. 
Y durante todo el día, 
Astarté resplandece
brillante y fuerte en el cielo, 
en tanto que siempre hacia ella, 
mi querida Eulalia, 
levanta sus ojos de esposa, 
en tanto que siempre 
hacia ella mi joven Eulalia 
eleva sus ojos violeta.

(Edgar Allan Poe)

Monday, May 9, 2022

Aleksandra

La luz del hogar iluminaba sus rostros juveniles y rubicundos. Hilaban con destreza,
aguijoneadas por las severas miradas de la señora Kulviets. A veces, se miraban a hurtadillas y volvían después sus ojos hacia Aleksandra, esperando a que se decidiera a dar por terminada la tarea y a cantar el himno. Pero la joven no se movía y las demás continuaban hilando sin chistar.
Aleksandra levantó por fin la cabeza como asombrada del silencio que en la habitación reinaba. El resplandor del fuego iluminó su rostro y sus ojos azules sombreados por larguísimas pestañas.
La joven era hermosísima, con el pelo rubio, la tez blanca y las facciones delicadas. Tenía la belleza del lirio.

(Henryk Sienkiewicz, El Diluvio)

Wednesday, May 4, 2022

Micaela


Procur
é relajarme. Todo me parecía bien por disfrutar de una cita con la condesa. De pronto se abrió la puerta y me giré para recibir a mi, hasta el momento, poco delicada anfitriona. Entró primero el escudero del bigote cano que me había dado el visto bueno, luego dos lacayos con un banco y después la condesa seguida por una doncella y otro escudero.
Doña Micaela estaba radiante. Vestía un traje de seda carmesí bordado con hilo de oro, y andaba regia con la barbilla alta y la vista en el artesonado. Brillaba en el centro del cortejo como un rubí en su engarce. Deslumbrado, me incliné todo lo que soportó mi espalda y barrí las losas con las plumas del sombrero.
Señora, a su servicio acerté a balbucear.
(Alfonso Mateo-Sagasta, Ladrones de tinta)

Monday, May 2, 2022

Jane



Jane Fairfax era muy elegante, notablemente elegante. su estatura era proporcionada, como
para que casi todo el mundo la considerase alta, y nadie pudiera pensar que lo era demasiado; su figura era particularmente agraciada; un justo término medio, ni demasiado gruesa ni demasiado delgada, aunque una leve apariencia de salud un tanto frágil parecía descartar la posibilidad del más probable de esos dos peligros. Emma no pudo por menos de darse cuenta de todo esto; y además en su rostro, en sus facciones, había mucha más belleza de lo que ella creía recordar; sus facciones no eran muy regulares, pero sí de una belleza muy agradable. 

(Jane Austen, Emma)

Thursday, April 28, 2022

Nausícaa

Jean Veber, Ulises y Nausícaa (fragmento)




Era Nausícaa, la de los blancos brazos, quien dirigía la danza. Y así como Artemisa, que hace llover las flechas, en las montañas recorre el monte Taigeto o las altas peñas del Erimanto, deleitándose en corres detrás de los ciervos y los jabalíes y junto a ella sus ninfas, las hijas de Zeus de la égida, exploran las selvas y juegan y se alegra el corazón de Leto --pues Artemisa sobrepasa a todas las demás en su espléndida cabeza y se destaca fácilmente entre ellas, aunque todas son hermosas--, así esta brillaba entre sus compañeras, doncella aún sin desposar.
. . .
"¡Oh,reina, estoy a tus pies! ¿Pero eres mortal o acaso diosa? Si fueras realmente uno de los dioses que sostienen el alto cielo, entonces me pareces una imagen muy cercana a la de Artemisa, la hija del gran Zeus, así lo dicen tu estatura, tu belleza y tu figura."

(Homero, Odisea)

Tuesday, April 26, 2022

Ghislaine

 --¿La señora Ghislaine de Saint-Aubin? --preguntó.
Era muy bella. Con todo, sus ojos escudriñantes no lograban hallar un rasgo sobresaliente. Había visto otras mujeres con tez igualmente diáfana, especialmente entre las inglesas que agraciaban la corte de Enrique II. Había visto asimismo cabellos tan cobrizos y bocas igualmente perfectas y no, como la de ella, comprimida por la cólera.
Tenía ojos grandes y castaños, sombreados por largas y sedosas pestañas rubias, y, sin embargo, centelleaban con tal furia y desdén, que casi extinguían su hermosura. 
Por supuesto que la fina y larga curva de su cuello era perfecta, así como su clásico perfil. No obstante, no podía definir en qué consistía su beldad.

(Peter Bourne, Las cortes del amor)

Friday, April 22, 2022

Elisabetta

Ludwig Gnaus, Muchacha italiana
Había, pues, en Mesina tres jóvenes hermanos y mercaderes, y hombres, que habían quedado siendo bastante ricos después de la muerte de su padre, que era de San Gimigniano, y tenían una hermana llamada Elisabetta, joven muy hermosa y cortés, a quien, fuera cual fuese la razón, todavía no habían casado. Y tenían además estos tres hermanos, en un almacén suyo, a un mozo paisano llamado Lorenzo, que todos sus asuntos dirigía y hacía, el cual, siendo asaz hermoso de persona y muy gallardo, habiéndolo muchas veces visto Isabetta, sucedió que empezó a gustarle extraordinariamente, de lo que Lorenzo se percató y una vez y otra, semejantemente, abandonando todos sus otros amoríos, comenzó a poner en ella el ánimo; y de tal modo,  anduvo el asunto que, gustándose el uno al otro igualmente, no pasó mucho tiempo sin que se atrevieran a hacer lo que los dos más deseaban.

(Giovanni Boccaccio, El Decamerón)

Wednesday, April 20, 2022

Giulia

—Giulia, ¿por qué veláis vuestro rostro, cuando el sonido de vuestra voz y el oro de vuestro cabello sugieren su belleza? —le pregunté—. ¿Es acaso para no provocar en nosotros, hombres débiles, los pensamientos y deseos que nos llevan a descarriarnos en sendas prohibidas?

. . .

Sus ojos, que sin embargo eran bellísimos, ponían ahora un reflejo siniestro en su rostro, pues eran de diferente color. El ojo izquierdo tenía el intenso azul del mar, mientras que el derecho era del color de la avellana. Jamás había visto algo semejante ni oído hablar de ello, y en vano buscaba alguna explicación natural.

Nos miramos largamente, rostro contra rostro, e instintivamente retrocedí y fui a sentarme a corta distancia sin dejar de mirarla. Ella se sentó también, llevando su mano al corazón.

(Mika Waltari, El aventurero)