Tus ojos se ven tan hermosos
en dulce calma y tan suaves,
con ese corazón eterno de amor
donde sin final permanezco,
viviendo este inmenso querer.
(Jen-O)
¡Oh memoria, enemiga mortal de mi descanso! (Don Quijote)
Tus ojos se ven tan hermosos
en dulce calma y tan suaves,
con ese corazón eterno de amor
donde sin final permanezco,
viviendo este inmenso querer.
(Jen-O)