En tus ojos la noche se hace estrella,
y la luna se esconde por pudor;
porque ninguna luz parece bella
cuando la eclipsa el brillo de tu amor.
Tu sonrisa despierta la mañana,
pinta de oro los campos al pasar;
y en la música dulce de tu alma
encuentra el viento un nuevo despertar.
Hermosa no solo por tu rostro,
ni por la gracia que al caminar reflejas;
eres hermosa porque llevas dentro
un jardín de bondad que nunca deja.
Y si el tiempo quisiera marchitar
las flores que hoy adornan tu belleza,
jamás podría borrar la luz serena
que nace de tu nobleza y tu pureza.
Porque la verdadera hermosura
no vive solo en lo que el ojo ve;
vive en tu esencia, en tu ternura,
y en todo aquello que te hace ser.









