La vi. La encontré. Y desde entonces, me quedó. No sé si fue un sueño, un tesoro o un destino. Solo sé que la reconocí. Como se reconoce aquello que aún no existe y, sin embargo, hace temblar el alma. Mi fuerza tenía un rostro antes de que yo lo supiera. Esperé una vida por aquello que siempre fue mío sin pertenecerme. Y cuando por fin ocurrió, comprendí que no solo había encontrado un amor. Había encontrado el hogar al que mi corazón llevaba toda una vida intentando regresar para siempre.

No comments:
Post a Comment