Se detuvo al cruzar el umbral, como si hubiera abierto algo más que una puerta.
La luz no era luz, sino un eco de lo que ya no debía existir,y el aire —quieto, denso— parecía observarla de vuelta.
Por un instante, olvidó quién era antes de ese paso,
porque hay revelaciones que no llegan como un trueno, sino como un susurro…
y aun así, lo cambian todo.

No comments:
Post a Comment